En España tenemos un concepto muy curioso de ganar y perder totalmente diferente al del resto del mundo. Y además no es lo mismo ganar /perder dentro de casa que fuera de ella.

EQUIPO ROJO Y EQUIPO AZUL

Con tanto cojones y sobervia que tenemos, cuando tenemos que ponernos de acuerdo en algo para gestionar nuestro propio pais, somos lo peor. Estamos claramente divididos en dos grandes grupos: el equipo rojo y el equipo azul. Esto es una metáfora genial. Y es que somos como en el Gran Prix, con Ramón García de arbitro y la vaquilla (o toro) de fondo en nuestras plazas y carreteras nacionales (la caspa adereza todos nuestros platos y despues la vendemos como buena, sana y rica dieta mediterránea a todos los guiris al doble de precio).

Bueno, también en casa, aparte del equipo rojo y el azul, hay otros equipos formados por un sólo miembro de la familia un poco hijo de puta. Bueno, un poco no: un auténtico hijo de puta. Lo mismo te queman la cocina, te rayan el parqué que te fríen a balazos porque eres del equipo rojo o del equipo azul. La indignación es grande, la impotencia es el máximo exponente de nuestro sentimiento. Pero confiamos en que ese hermanastro indeseado acabará por morir ahogado en su propia mierda.

Siempre que en casa jugamos a algo, todo el mundo gana, nadie pierde. Mientras jugamos a lo que sea (al póker, al mentiroso, al hijo puta y al burro —hablo de juegos de cartas, claro, mi inteligencia jamás asociaría estos nombres de juegos a ninguna actitud / aptitud política ya que no doy para tanto—), siempre nos peleamos, nos decimos de todo, nos mandamos a la mierda. Pero al final, como por arte de magia, todo el mundo gana y nadie pierde. Después nos metemos cada uno en nuestra habitación y nos hacemos una pajilla jactándonos de nuestra victoria / pérdida del otro equipo... jactándonos de nuestra "no derrota". Qué bien se nos da ser politicamente correctos ¡ole!

Las declaraciones en privado del equipo azul ante su derrota "no victoria" en la noche de ayer domingo, jornada electoral, fueron las siguientes:

GANADORES, PERDORES... Y ADEMÁS FRIKIS
Los conceptos de ganar y perder en nuestro pais cambian cuando salimos al exterior. Fuera somos los más pringaos. Y es que ocurre un efecto muy curioso: toda la sobervia y los cojones que le echamos dentro del pais con tal de no perder, se nos esfuman estando en tierra ajena. Como diría Caracolo "se nos abre to la cula". Resumiendo con un discurso propio:

Nos encontramos con nuestro amigo norteamericano y le hacemos una mamadita. Nos encontramos con nuestro amigo inglés y le hacemos una mamadita. Nos encontramos con nuestro amigo francés y le hacemos una mamadita. Nos encontramos a nuestro amigo alemán y le hacemos una mamadita. Nos encontramos a nuestro amigo portugués y no le saludamos ¡Que nos haga una mamadita, coño!

Por eso hay una única cosa de la que sí que estoy orgulloso en el transcurso de los hechos de esta última semana. Hemos asumido que al vecino siempre se le da la mamadita. A lo mejor dentro de casa nos pierde un poco esa manía del "todo mundo gana", pero fuera nos ha quedado que somos el último mono y siempre nos la menten doblada. Así que oye, antes de darle el gustazo y hacer como siempre el payaso perdiendo y haciendo el ridículo con más copias patéticas de Bustamantes, Rosas y Davides Civeras (cuyos originales ya son patéticos de por si), mejor enviamos a profesionales del humor (y que le den mucho por culo a los directivos de televisión que inventan chorra-concursos amañados sólo para ganar pasta por sms y a aquellos que piensan que en ese festival tenemos posibilidades y no hay política de por medio):

Quien quiera ver el video ya sabe dónde tiene que acudir.
Es tan friki que no cabe ni aquí ¡Fite si es friki!

CONCLUSIONES
Mirando al exterior, me alegra que hayamos tomado conciencia de nuestro nivel de pringaos en el exterior y de que este pais crezca en frikismo y, especialmente, en el sano ejercicio de reise de uno mismo. pero esto no es más que la consecuencia de nuestro peor espiritu: el conformismo con el que afrontamos la derrota en el exterior.

Según los resultados electorales, declaro igualmente que el resultado satisface mi voto, pero me aburre sobremanera el discurso de que todo el mundo ha ganado y este bipardismo que roza lo absurdo. Al final sí: siguen al poder los que estaban y es lo que queríamos. Y ahora qué ¿a llorar de nuevo por las hipotecas, los sueldos y el pan? Esto es ganar y perder en España: seguir siendo un pais de conformistas divididos en dos grupos cuyos representantes en el exterior son una panda de frikis ¡Y olé!