Los granjeros Mike y Peter beben cervezas y comen un par de hamburguesas en su furgoneta, aparcada frente a la tienda de alimentos, cerca de la gasolinera. Mientras mascan como reses su aperitivo de media mañana, observan cómo una madre le compra a su crío un pequeño muñeco de Transformers.

Mike: Los transformers... Ya no hay series como esa. En realidad ya no hay series de dibujos animados ¡Puta mierda de televisión pública!

Peter: ¿Sabes? Quizás no te hayas parado a pensarlo fríamente, pero lo cierto es que el hecho de que emitieran muchos más programas infantiles en los ochenta es una cuestión de machismo.

Mike: ¿Una cuestión de machismo? ¡Tú estás flapao, tío! ¿Qué tendrá que ver una clara discriminación hacia el ocio televisivo infantil con una actitud machista? Este pasotismo por el puto ocio televisivo infantil no es más que la herencia de la metáfora de los hermanos Grimm.

Peter: ¿Pero de qué coño me estás hablando? ¿Los cuentos de los hermanos Grimm?

Mike: ¡Sí, tío! En todos los putos cuentos de los Hermanos Grimm siempre se persigue a los niños. Todos los putos niños de los puñeteros cuentos de los Grimm siempre son perseguidos por adultos. Los visten con máscaras de brujas, de ogros, de feriante malicioso, de buscavidas. ¿Y que es lo que representan? A los putos adultos llenos de miedos, temores y frustraciones que, al haber vivido una infancia de mierda, descargan una montaña de mierda en contra de esos pobres críos que protagonizan los cuentos.

Peter: Vale, tu analisis froidiano de mierda parece sacado de una de esas putas revistas para madres solteras. Y ahora, y antes de que me me termine esta lata de cerveza de un tirón, me tienes que haber explicado con claridad qué coño tiene que ver la psicología de los cuentos de los hermanos Grimm con la falta de programas infantiles. ¿Dónde están los ogros y las brujas, listillo?

Mike se queda mirando en silencio a su compañero, sin responder, y deja que Peter se ponga a beber de la lata y justo cuando le queda menos de un trago abre la boca:

Mike: ¿Y qué coño te crees que es un directivo o una directiva de televisión?

Peter escupe la cerveza que estaba tragando. Le sale hasta por la nariz. Se parte de risa con la conclusión de su colega.

Peter: Hijo de puta pirado. Ahí has tenido un gran punto, no te lo discuto. Pero tu teoría tiene demasiados elementos psicológicos y este puto mundo funciona por otros mecanismos. Para empezar el dinero. Y eso explica mi teoría de que el machismo está en contra de la programación infantil.

Mike: ¡Está bien! Está bien... Ilústrame.

Peter: Nos tenemos que remitir a la época en la que sí había buena programación infantil. Los transformes, por ejemplo. Estamos hablando de los putos años ochenta. ¿Cuando veias esos dibujos qué pasaba en casa? Mientras te zampabas tu bocata de nocilla tu madre planchaba. Tu madre estaba allí.

Mike: Vale, sí, conozco la escena. Ve al meollo del asunto.

Peter: Ok... Hoy en día hay un montón de mujeres preparadas que te cagas. Desde los ochenta hasta ahora la mujer se ha formado y por eso al día de hoy pueden acceder a altos cargos. Como los de directivo de televisión. Por eso hace años los directivos de televisión, acojonados, pusieron 10 horas de prensa rosa en televisión con la idea de que dichas mujeres preparadas se engancharan, se quedaran en casa y asi sus puestos de directivos no peligraban. Es como un lavado de cerebro para controlar sus mentes y proteger sus puestos. Y lo de sus colegas en empresas. Por eso, al aumentar la programación de prensa rosa a 10 horas diarias tuvieron que eliminar la programación infantil.

Mike: ¿Y a mi me llamas puto paranoico de mierda?