No, tranquilos. A pesar del título este no es mi último post.

¿A alguno de los presentes le da miedo la muerte por causas naturales? A mi no. Evidentemente una muerte asociada al dolor acojona a todo Cristo (especialmente a Él, que se llevo lo suyo de dolor antes de morir). Pero la muerte como mandan los cánones —por muy escabroso que sea el tema— hay que reconocer que no da miedo, más bien reconforta saber que pueda darse asi antes que protagonizar un Premio Darwin, por ejemplo.

Los blogs también mueren. Y no lo digo porque éste vaya a ser mi último post, ¿eh?. Mucho de los blogs mueren, como muchos humanos, de muerte natural. Es un proceso tan natural como el envejecimiento en el ser humano. Y en los blogs se adivina este envejecimiento cuando su autor comienza a extender la frecuencia de posteo. La publicación diaria pasa a ser paulatinamente semanal; posteriormente se publica un post cada dos semanas; a continuación uno se acomoda a escribir un post al mes; en el tramo final uno reconoce que se publica cuando se puede; y finalmente no se publica. Caput. Este blog ha pasado a mejor vida. Que el Diox de La Coctelera lo tenga en su gloria. ¡Ayconlobuenoqueerasiempresevanlosmejores!.

Al igual que el ser humano, el blog deja una marca de lo que fue en vida. No sólo los post anteriormente escritos, sino también los comentarios del autor por todos lados. Y el espacio en Flickr que creamos exclusivamente para el blog. Y el espacio en YouTube que creamos exclusivamente para el blog. Y el espacio en Twitter que... En fin: la pérdida de un blog es mucho más que dejar de leer post de una persona, creedme. Y no lo digo porque éste vaya a ser mi último post, ¿eh?

Despues de todo esto a mi me asaltan dudas. Muchas dudas, si cabe. Porque:

Papá, papaito: ¿cuando un blog muere su autor debería eliminar por completo todos los post publicados?

Y una cosa papá, papaito: ¿cuando un blog muere también muere su espacio de Flickr y su espacio de YouTube?

Y una cosa papá, papaito: ¿cuando un blog muere se le da el nick del autor a un nuevo bloguero recién nacido o es solo una leyenda urbana?

Lo que si nos queda claro de esta historia es que una vez abandonado el blog, lo primero que vamos a ver al acceder a él es el último post. Y esto es para tomar nota, amigos. Porque: ¿cómo quieres que te recuerden:

A. Como el tío cuyo último post fue la rehostia de currado y obtuvo 50 comentarios porque aquello que posteabas no sólo era bueno sino que, para más inri, polémico, ó

B. Como el tío que dejo como página inicial de su blog un gráfico animado de las tetas de Sabrina, letras de color verde sobre fondo rojo, musica de discoteca sonando en un player y un free counter hortera?

Así que, querido amigo/a lectora de mi devoción: escribe cada post como si fuera el último ;)


PD: Aclaro, por si no ha quedado claro, que aunque haya escrito esto no pretendo dejar el blog, ¿eh?... Aunque molaría que mi último post fuera sobre ¡¡el último post!! ¡Friki! xD